HISTORIAS DEL DISTRITO. La danza, lenguaje oculto del alma
MIGUEL ROMERO MEMBRIVES, 26 de febrero de 2025
“Pienso que adoré la danza porque siempre detesté la mentira. En la danza, todo es verdadero. Se pide a la danza que exprese los estados de ánimo, las emociones con franqueza y libertad. No hay idioma más sincero que la danza, aunque sea crudo”. La Argentina
Este artículo surgió tras asistir al último teatro genuino de nuestro distrito, el Teatro Tribueñe (calle Sancho Dávila, 31), donde disfruté de Mujeres Catedrales, obra de Hugo Pérez de la Pica. Al salir, decidí unir esta grata emoción que alegró mi pecho sombrío con una feria sin músicas, con la de una Mujer Catedral que dispone de calle propia en nuestro distrito. Así pues, y con permiso de Pérez de la Pica, repoblaré páramos de la memoria y les hablaré de “La Argentina”.
Antonia Mercè (Distrito Salamanca, barrio Goya). La creación de esta calle es de 1952. Une Jorge Juan con Goya atravesando la plaza de Felipe II.
Antonia Mercè y Luque (1890-1936) era conocida como “La Argentina”, y al contrario que Francisca Moreno, conocemos extensamente su vida de tal manera que es imposible reducirla a unas cuantas líneas de un artículo (pero lo intentaré). Antonia cuenta, además, con un archivo propio en nuestro barrio, en la Fundación Juan March (Castelló, 77). Grabaciones sonoras, retratos, artículos, entrevistas… Un verdadero tesoro recopilado por su hermano y donado por su sobrina Carlota Mercè.
Antonia Mercè y luque, 'La Argentina' (Studio d'Ora, Paris - Bibliothèque Nationale de France)
Muchas personas a veces la confunden por su procedencia (Argentina) con Lola Membrives (1885-1969) y con Encarnación López Júlvez (1898-1945) “La Argentinita”.
Se afirma que Antonia pertenece a una constelación soberbia de la danza: Amalia Malina, Ramona Miralles, María Esparza, Tórtola Valencia, Pastora Imperio, La Argentinita, Julia Borull y Carmen Ferrer.
Su padre Manuel era coreógrafo y bailarín, y su madre Pepita una bailaora. Ambos primeros bailarines del Teatro Real de Madrid. Además, tenían una academia en su vivienda, situada en la calle Olmo (Lavapiés). Allí aprendió sus primeros pasos.
Antonia Mercè, ante el decorado de Gustavo Bacarisas, 1925 (Archivo Manuel de Falla)
Cuando sabe ejecutar, debuta en el Real con la compañía de sus padres. Y de manera independiente en 1907 actuó por primera vez con el apodo de “La Bella Argentina” en el cinematógrafo El Brillante, de Cartagena. Aquí en Madrid con 14 años debuta en el Romea (entonces en calle Carretas, 14) y una vez por semana (los jueves) actúa cantando y bailando.
Decido abreviar su extenso historial por los mejores escenarios de Madrid, Barcelona, París (donde se instala tras finalizar la I Guerra Mundial), Londres (Alhambra Theatre), Buenos Aires, Maxine Elliott’s Theatre (Nueva York)…
En 1918 conoció al empresario ruso Arnold Meckel, que se convirtió desde entonces en su representante; y apoyada por el compositor cubano Joaquín Nin (sí, el padre de escritora Anaïs Nin) consigue que Manuel de Falla acceda a realizar El amor brujo en París. Falla le recomienda se prepare bien, y especialmente visitar Granada para conocer el baile de los gitanos, sobre todo para la Danza del fuego.
El teatro de Le trianon, donde tuvo lugar el estreno de 'El amor brujo' en París el 25 de mayo de 1925
Cuatro años después: París, 25 de mayo 1925. En medio de una ciudad embelesada con la Exposición Universal de Artes Decorativas, tiene lugar el estreno en Le Trianon (Lyrique). Antonia se consagra como una de las mejores artistas internacionales. La dirección musical y de la misma orquesta: Manuel de Falla; decorados y figurines de Gustavo Bacarisas, y la dirección escénica y coreográfica por “La Argentina”. “Candela” es representada por Antonia, “Carmelo” es representado por Vicente Escudero, y el “Espectro” por el mimo francés Mr. Vague.
El éxito fue enorme. Lorca en su Elogio a Antonia Mercé la define con estas palabras: “creadora, inventora, indígena y universal. Todas las danzas clásicas de esta gran artista son su palabra única, al mismo tiempo que la palabra de su país, mi país”.
Antonia en aquel momento ya ha conseguido un equipo de libretistas, escenógrafos y diseñadores de vestuario (José María Sert, Néstor Martín-Fernández de la Torre, Manuel Fontanals, Gustavo Bacarisas, Salvador Bartolozzi, Federico Beltrán Massés) y músicos (Ernesto Halffter, Oscar Esplá, Gustavo Durán, Fernández Arbós…). Le ayudarán para que sus obras de danza sean elevadas al mismo nivel artístico que las de la literatura, la pintura, la música o la escultura… Antonia comentó que deseaba “devolver la belleza integral a la danza española”.
Fundó y dirigió Les Ballets Espagnols. Será la primera compañía de baile español de la historia. Podemos encontrar similitudes con Diáguilev y su Les Ballets Ruses. Y es que todo comenzó cuando niña, que con la ayuda de su madre empieza a recopilar danzas y cantes antiguos.
Termino habiéndome quedado tristemente corto y les dejo como colofón la inscripción de la sala Pleyel de París: “En recuerdo de la que aquí bailara y que fue llama viva y pura armonía de España”.
Les recomiendo, después de leer estas líneas, acudir (16 y 23 de febrero) al Teatro Tribueñe (calle Sancho Dávila, 31) y disfrutar de Mujeres Catedrales. Pérez de la Pica dirige la danza de Rocío Osuna, Carmen Rodríguez de la Pica, Raquel Valencia, María Nadal, Virginia Guiñales, Lucinda Usaola y la voz de Candelaria de la Serena.
He de confesar que ellas, la ejecución al piano de Tatiana Studyonova, la escenografía y vestuario de Pérez de la Pica y la iluminación de Miguel Pérez-Muñoz Nicolás Orduna hicieron que viajara mágicamente a un Madrid de luces y sombras, un retablo de carne y hueso que parece surgir de cuadros pintados a cuatro manos por Zuloaga y Gutiérrez Solana y al calor de la música de Albéniz y Granados.